Paterna del Río

Municipio que engloba a Paterna del Río y a la cortijada de Guarros. Extendiéndose por una franja longitudinal, desde las cumbres de Sierra Nevada, por toda su ladera sur, hasta los llanos de Guarros, estando vertebrado por el río Paterna, que divide al municipio en dos mitades casi simétricas.

Escudo de Paterna del RíoEl núcleo de Paterna del Río, con 335 habitantes, se sitúa a media ladera en la margen derecha del río Paterna, a una altitud de 1.193m., mientras que la cortijada de Guarros, en el que no hay ningún habitante censado, se encuentra aguas abajo en el estrecho valle del río que lo atraviesa por la zona de poniente.

En la actualidad el municipio se encuentra comunicado por la carretera comarcal que discurre entre Laujar de Andarax y el Puerto de La Ragua y por la carretera local que conecta Guarros con Paterna del Río y con Laujar de Andarax.

El tamaño de ambos núcleos es pequeño, como corresponde a su reducida población, siendo prácticamente nula en Guarros fuera de la estación estival, en la que llega a contar con 100 vecinos.

Debido a su ubicación en altura, a media ladera, durante la época musulmana, el lugar se organizó en cuatro grandes barrios: Alcudia, Harat Alguacil, Harat Ben Muza y Harat Albolot que conjuntamente recibían el nombre de "Las Paternas".

De su economía histórica, basada fundamentalmente en la agricultura y la ganadería, con otras actividades complementarias, como la minería y el aprovechamiento forestal, quedan vestigios patrimoniales destacables como numerosas eras de trilla, molinos, balsa, acequias, etc.
La economía actual se encuentra en situación de estancamiento, habiéndose producido una ostensible elevación de la media de edad de la población no habiéndose llegado a superar la crisis acaecida en décadas anteriores. La economía se centra en torno a la agricultura de montaña, donde destaca la producción de la castaña y manzana, así como otros subsectores como la gestión forestal o la ganadería extensiva subvencionada ovina y caprina.

Historia
En el Neolítico los Alpujarreños cultivaban pequeños huertos, recolectaban miel , se adornaban con collares de conchas y piedras de colores y su calzado eran sandalias de esparto. Este pueblo no poseía armas de guerra. Su forma de organización social era un matriarcado.

El núcleo principal del Estado Tartésico se desarrolló en el Bajo Guadalquivir, extendiendo su poder hasta las principales zonas mineras de Linares y Alpujarra, frenando de alguna manera la cultura celta que invadía toda Europa y la mayor parte de la península Ibérica creando una nueva cultura denominada celtibérica.

El origen de Paterna del Río puede situarse en este momento histórico pues en las minas de La Gaviarra se han encontrado hallazgos de espadas iberas, aunque el origen del nombre del pueblo sea latino. Los cartagineses se introducen en Andalucía arrebatando a los fenicios la ciudad de Gadir (Cádiz) y monopolizando el comercio con Tartesos, cuyo estado es prácticamente aniquilado. En el año 237 a.d.C., Amílcar conquista la totalidad del sur de la Península Ibérica, explotando minas de hierro y plomo en La Alpujarra. En La Alpujarra, el legado romano no es muy extenso. Con toda probabilidad, una buena parte de la infraestructura de regadíos y sendas se cree que fueron construidas en esta época, a iniciativa de los mismos pobladores indígenas alpujarreños. En una comarca abrupta como La Alpujarra, la introducción de los árabes tardó algunos siglos, siendo su población mozárabe (cristianos en territorio musulmán) muy importante en tiempos del Califato.

En el año 913, el joven califa Abd al-Rahman III tuvo que cruzar Sierra Sulaira (Sierra Nevada) por el Puerto de la Ragua para sofocar a un grupo de rebeldes (musulmanes españoles=muladíes y cristianos afines a Ibn Hafsun) que luchaban por la independencia de la comarca y se hicieron fuertes en el castillo de Juviles.

A partir del siglo XI, La Alpujarra vuelve a tener un cierto protagonismo, debido a la importancia comercial que adquirió el nuevo Puerto de Almería: una buena parte de su territorio se siembra de moreras, compitiendo la seda alpujarreña con las mejores de Oriente. La mezcla cultural dará una identidad propia a La Alpujarra, con una riqueza proverbial única. El momento más fecundo será en los siglos XIV-XV, con una formidable producción de sedas, productos de huerta, vino, frutos secos, esencias aromáticas, ... que salen hacia el interior o al mar, en muchos casos como pago de impuestos de los reyes nazaríes a los castellanos.

El pasado musulmán realmente fue el que marcó definitivamente la personalidad de Paterna del Río: un hábitat de altura protegido por un pequeño castillo. El lugar se organizó en cuatro grandes barrios (Alcudia, Haratalguazil, Haratabenmuza y Haratalbolot) y, aunque independientes, tenían en común su organización, hecho que explica su denominación de «Las Paternas». Contaba el lugar con una mezquita mayor y dos menores, además de la existente en la alquería de Guarros, la Huerros musulmana, población agregada al término en el siglo XVI.

De esta dominación árabe en Paterna del Río quedan recuerdos de sus dos mezquitas menores y del castillo. Con la caída de Granada en 1492 muchos andalusíes huyen a la Alpujarra, erigiéndose en refugio infranqueable y creando grupos de resistencia que cristalizaron bajo el mando de Abén Humeya.

Durante la rebelión de la Alpujarra, en febrero de 1569, tuvo lugar en Guarros la victoria del marqués de Mondéjar sobre 4.000 moriscos sublevados. Tras la derrota, Abén-Humeya huyó a Paterna, y, acorralado por las tropas reales, saltó a la sierra, dejando en el lugar a su mujer, madre y hermanas, que fueron capturadas de inmediato.

Las cruentas batallas tendrán fin en 1570, año en que Felipe II decretó la expulsión de los moriscos que vivían en estas tierras.

Una de las familias más importantes de las que repoblaron Paterna del Río fueron los Rodríguez- Chacón. Pronto extendieron su poder a las cercanas villas alpujarreñas de Fondón, Laujar, y Fuente Victoria, desde donde se ramificaron a las cercanas poblaciones de la costa. Su ascenso social culminó con dos títulos nobiliarios: marqueses de Iniza - en el siglo XVII-, concedido a don Francisco Rodríguez-Chacón y Arévalo, nombrado, también, regidor perpetuo de la villa y coronel de las Guardias Viejas de Castilla de la costa del Reino de Granada. Los marqueses de Iniza poseían prácticamente todas las propiedades de Guarros, cortijada donde elevaron un palacio (hoy sólo quedan sus ruinas y parte de los jardines y fuente) y costearon parte de las reformas de la pequeña iglesia, construida a mediados del siglo XVII.

En el siglo XIX, a una rama de la familia asentada en Adra, se le concedió el título de condes de Chacón. Durante esta epoca se evidencia un gran cambio en todos los aspectos, como el descenso de la industria sedera, cultivos en retroceso, etc., produciéndose el desgaste ecológico y económico de la zona, con cultivos extensivos de cereales de manos de los nuevos colonos, adaptados a otros sistemas de cultivos agrícolas y ganaderos.

A partir del siglo XVIII cada pueblo de la Alpujarra organiza de nuevo la red de bancales, restaurando antiguas acequias y albercas, consumiendo sus propias frutas y hortalizas, levantando molinos de harina, talando la madera, tejiendo, etc. En definitiva, una tendencia al autoabastecimiento y a la economía de subsistencia.

A principios del siglo XX se produce de nuevo "la fiebre por los metales" alpujarreños, siendo varias empresas extranjeras y nacionales las que vuelven a plagar de minas la comarca, como por ejemplo en la cuesta de la Gaviarra, aunque este esplendor duró pocos años, ya que para su extracción y proceso se necesitaban grandes cantidades de madera (no hay carbón), talando la práctica totalidad de los montes y una buena parte de Sierra Nevada, causando en unos pocos años más destrozo ecológico que en los tres mil años anteriores de minería. También en estos tiempos se desarrolló con fuerza el cultivo del parral. Hoy en día este cultivo vuelve a florecer, siendo una de las primeras opciones a la hora de recuperar bancales abandonados.

Lugares de interés
IGLESIA
Su estructura responde a la tipología de iglesia mudéjar de tres naves separadas por pilares rectangulares y capilla mayor avanzada. La nave central y presbiterio se cubren con magníficas armaduras de limas mohamares, mientras que las naves laterales han perdido los colgadizos y sólo conservan las placas recortadas de las bóvedas que los ocultaban. La torre, de planta cuadrada, se levanta adosada a la cabecera en el lado de la epístola y tiene escaleras de caracol. La sacristía, y posterior casa del cura, se localiza tras la cabecera y ofrece en la planta baja un excepcional alfarje Los muros son de rafas e hiladas de ladrillos y cajones de tapial , aunque están ocultos por un enfoscado moderno. Las portadas, abiertas a los pies y en los laterales, presentan una estructura latericia con pilastras y entablamento moldurado que enmarcan un arco de medio punto. Dedicada a San Juan Evangelista.

Este templo es uno de los más antiguos y mejor conservados de La Alpujarra. Levantado entre 1541 y 1548, posiblemente en el solar de la mezquita principal (llamada Agima Alquebir), la obra de albañilería corrió a cargo de Luis Navarro y Juan de Lezcano cortó para Alonso de Contreras la madera que, según las condiciones, tenía que ser comprada en Gor. Durante la rebelión, los moriscos solamente quemaron los trozos de colgadizo que estaban sobre las puertas laterales. En 1661-1662 se elevó la torre y unas décadas después se construyó la nueva sacristía a espaldas de la cabecera en sustitución de la antigua, que ocupaba la parte baja de la torre. De acuerdo con la nueva estética barroca, en la segunda mitad del S. XVIII los colgadizos de las naves laterales se ocultaron con bóvedas encamonadas de cañizo y yeso que también han desaparecido. Originalmente el interior del templo era muy oscuro. La ventana que ilumina la capilla mayor se abrió a finales del siglo XVI y la de los pies se amplió posteriormente.

ERMITA NTRA. SRA. DE LOS REMEDIOS
Presenta planta de cruz latina con cúpula sobre el crucero y bóvedas de medio cañón en la nave, brazos del transepto y capilla mayor. A los pies tiene una tribuna mientras tras la cabecera se levanta el camarín, que está dividido en tres espacios: el central, cubierto con una cúpula rebajada sobre pechinas, y los laterales con bóveda de medio cañón con lunetos. Su interior tiene una abundante decoración en estuco de veneras, mascarones y angelotes. Sobre la caja de escalera y parte del camarín se levanta el campanario. Aunque ofrece un enfoscado moderno, es posible que la fábrica sea de mampostería, con cantería o rafas de ladrillo en las esquinas.

Coincidiendo con la visita del arzobispo don Pedro de Castro en 1591 se describe una ermita que estaba "en alberca" y con la madera preparada para cubrirla. Aunque desconocemos bajo que advocación estaba (posiblemente san Sebastián), creemos que este edificio es el precedente de la actual ermita. Este centro devocional no adquirió verdadera fuerza hasta el primer cuarto del S. XVII. Así, en 1625 el ermitaño Juan de Cárdenas había "fabricado de nuevo la mayor parte de ella..."con la ayuda de las limosnas y su propio trabajo. Avanzado el S. XVIII se adosó a la cabecera el camarín y la primitiva armadura se vería sustituida por bóvedas. En 1805 el presbítero de Paterna, don Juan Velázquez, hizo reformas en la ermita, que consistieron en hacer una placeta con ocho castaños delante del templo, la construcción de una puerta nueva y la elevación de una capilla a San Antonio Abad, aprovechando una habitación de la casa del capellán y con las piedras de las cercas, la casa y huertos arruinados por el terremoto de 1804.

FUENTE DE ARRIBA
Conjunto de fuente y lavadero. La fuente, realizada en piedra, esta adosada a un muro de piedra, posee dos caños, que recogen el agua del Pago del Manaque. El pilar, también en piedra, conduce el agua hasta los lavaderos adyacentes, cubiertos. El lavadero consta de dos piedras de lavar corridas y de una caseta que lo resguarda, todo ello construido en mampostería.

Esta fuente abastecía a la población cuando no existía la conducción de agua potable.

FUENTE DE RUBIO
Fuente inscrita en un muro de piedra seca. Realizada en mampostería, con piedra de la zona. Presenta un caño que vierte al pilar, también en piedra. Recoge el agua de un nacimiento próximo.

FUENTE DEL CASTAÑO
Fuente de un solo caño, construida en piedra. Recoge el agua de un nacimiento cercano. Pilar realizado en mampostería con grandes piedras de la zona. Situada bajo un castaño.

CASTAÑO DE BALSA GRANDE
Castaño de 11 m. de perímetro y una altura estimada de 25m, cercano al área de la balsa grande.

ADECUACIÓN RECREATIVA FUENTE AGRIA
Conjunto de cinco mesas de madera, con bancos corridos y cuatro barbacoas dobles, techadas con madera. Fuente. Panel informativo con recomendaciones sobre el uso.

ALBERGUE DEL HORCAJO
Construcción en piedra con cubierta a cuatro aguas, de laja. Consta de un recinto de entrada y dos habitáculos. Capacidad para 20 personas.

 

Fuentes bibliográficas: 

Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía