Alboloduy

TRASLATION Marco geográfico
Alboloduy se encuentra situado a la derecha del río Nacimiento a 372,6 metros sobre el nivel del mar. Pertenece a la comarca del Medio Andarax, subcomarca del Bajo Nacimiento, junto con los pueblos de Santa Cruz de Marchena, Alsodux, Alhabia, Terque y Bentarique.
El término municipal tiene una extensión de 70,06 Km² y se encuentra dentro del Parque Natural de Sierra Nevada. Limita al norte con Nacimiento y Gérgal, al este con Santa Cruz de Marchena, al sur con Instinción e Illar y al oeste con Alsodux, Canjáyar y Las Tres Villas.

La orografía de Alboloduy es complicada, se encuentra constreñido por el río Nacimiento, el Peñón del Moro, el Gamonal y el cerro de la Ermita. El río Nacimiento separa los dos macizos más importantes del municipio. En la margen derecha se encuentra el Montenegro, cuyo pico más alto es el Galayo (1.710 m), también destacan el Taracín (702 m) y la Loma de la Guardia (702 m), por cuyas laderas discurre el barranco de los Catalanes que al desembocar en el río forma uno de los parajes naturales más bellos de la zona. En la margen izquierda se sitúa el macizo del Mencal, cuyo pico más alto es la cruz del Mencal (933 m).
Historia
Los orígenes históricos de Alboloduy alcanzan la prehistoria, con asentamientos en el Neolítico final almeriense (siglo VI a. C) y sobre todo en la tercera fase del Bronce (siglo VI a. C), situados en el Peñón de la Reina, con hallazgos, el cual menciona la alquería en su recorrido de Almería a Granada como Boloduy. En torno a la primera mitad del siglo XIII, al formarse el Reino de Granada, se crea la taha de Alboloduy (unidad administrativa en que los soberanos nazaríes dividieron todo el territorio alpujarreño).
Tras las Capitulaciones de Almería, la taha perteneció a Boabdil, junto a otras, como feudo hasta 1493, para concederse definitivamente en 1504 a don Sancho de Castilla y Enríquez, señor de Gor, como recompensa por la ayuda prestada en la Reconquista. El siglo XVI estuvo caracterizado por la sublevación de los moriscos y su definitiva expulsión en 1570 tras su derrota, quedando Alboloduy despoblada. Con la repoblación comienza un nuevo capítulo histórico con predominio del nuevo poder, el cual tratará de borrar toda huella musulmana sin conseguirlo, ya que en Alboloduy aún siguen subsistiendo un urbanismo y una red de acequias de perfil claramente árabe. Es un siglo confuso de topónimos, capitalidad y límites superficiales. El señor de Gor trasladó la capitalidad a Santa Cruz, quedando Alboloduy como lugar; los nombres Albolodud o Alhiçan se utilizan indistintamente para ocultar trueques entre la corona y los señores de Gor, y los lugares de la taha de Marchena y Alboloduy se mezclan y confunden como un rompecabezas. La situación parece aclararse en el siglo XVI; según el Catastro de Ensenada, el señorío lo componen las villas de Santa Cruz y Alboloduy, pertenecientes al conde de Torrepalma, don Antonio Verdugo y Castilla, señor de Gor. La villa recupera la capitalidad y al cabo de dos siglos desde la repoblación presenta un aumento demográfico considerable. El siglo XIX irrumpe con un declive económico y el liberalismo, siendo lo más significativo la abolición de los señoríos y la desamortización, hechos que producen la descomposición del señorío de Alboloduy, y cada término municipal adquiere independencia y autonomía, como Santa Cruz en 1850, para nombrar un alcalde y un regidor en el pueblo. En 1863, Isabel II crea el marquesado de Alboloduy, concediéndoselo a doña María Elvira Fernández de Córdoba Bohórquez, nieta del duque de Gor. El primer tercio del siglo XX se caracteriza por tensiones sociales, paro y una fuerte sequía, que enlaza con la Guerra Civil, período que transcurre con las dificultades propias del momento y una posguerra dura y pobre. Tras la muerte de Franco, comienza el período democrático, configurándose Alboloduy como un pueblo participativo y tranquilo, con una población agradable y solícita para el extraño que se acerca a conocer este pueblo tan representativo de las tradiciones culturales de la comarca.
El Peñón de la Reina
La Zona Arqueológica de El Peñón de la Reina se encuentra en el norte del término municipal de Alboloduy. Fue declarado Bien de Interés cultural por la Junta de Andalucía.
Se localiza en la zona más elevada de un cerro de gran pendiente, delimitado al Oeste y al Sur por el río Nacimiento y al Este por el Barranco del Caracol lo que define un marco geográfico estratégico por constituir una encrucijada de caminos y por el particular relieve que facilita su defensa.
El acceso al yacimiento se realiza remontando el Barranco del Caracol hasta alcanzar algunas de las antiguas veredas. Una de ellas lleva a la cara Norte del yacimiento, la más accesible y donde se situaba la puerta de acceso. Tras las últimas investigaciones arqueológicas realizadas en este yacimiento durante los años 1976, 1977 y 1978, se comprobó la existencia en él de distintos complejos culturales, con la siguiente secuencia crono-estructural:
Horizonte I: Neolítico Final de facies almeriense.
Horizonte II: Bronce Antiguo, en torno al 1600 a. C.
Horizonte III: Bronce Final, desde la Segunda mitad del Siglo VIII a. C. a un momento avanzado del Siglo VII a. C.
En cuanto a los elementos más significativos del yacimiento, cabe señalar la estructura defensiva perteneciente al Bronce Antiguo, documentada en las laderas más vulnerables y de más fácil acceso del cerro, lado este, noroeste y tramo central de la ladera norte. Su forma no obedece a ningún sistema preconcebido, adaptándose a la morfología y accidentes del terreno. Relacionada con esta estructura hay constancia de una puerta de entrada al poblado situado en la ladera norte que está formada por un pasillo natural, en ángulo, de paredes verticales creada por la misma roca. En el interior del recinto amurallado, en la zona más deprimida del poblado, se ha documentado una estructura fechada en el Bronce Antiguo, que es interpretada como cisterna o depósito de agua.
El hábitat que arranca en el Neolítico Final, se concentra fundamentalmente en la zona más elevada e inaccesible del cerro que está protegida, desde el Bronce Antiguo, por la muralla descrita. Se trata de construcciones de planta ovalada distribuidas de manera irregular por el área del poblado, sin una trama urbana predeterminada. La fase Horizonte I o Neolítico Final se localiza en áreas muy reducidas del asentamiento. La ocupación durante el Bronce Antiguo, fechada por Carbono 14 en torno al 1600 a. C., afecta a un área mayor como lo indican los materiales y las construcciones asociadas a este periodo. La etapa del Bronce Final corresponde al momento de máxima ocupación, es la fase mejor documentada y se desarrolla desde la segunda mitad del siglo VIII a. C. hasta el siglo VII a. C.
A esta época pertenecen los restos relacionados con las cuatro cabañas excavadas entre 1976 y 1978 así como otras veintitrés localizadas a nivel superficial.
Lugares de interes
Castillo "El Hizán". Declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía. Fue construido durante la época emiral sobre un antiguo asentamiento romano. Esta casi desaparecido, quedando solo algunos vestigios.
Puente Barranco del Lobo. Acueducto de un solo vano, de aproximadamente 9 metros de altura, construido con técnicas y materiales propios del siglo XVIII.  En mampostería, con dovelas y jambas en ladrillo, separados unas de otras por unas pequeñas impostas del mismo material, Forma parte de la acequia Alta. Probablemente sustituyó a otro destruido por una riada.
Ayuntamiento. Edificio eclecticista de dos alturas, de planta rectangular con cubierta plana. Construido en  1.902. Fachada enmarcada por falsos sillares laterales y cornisa moldurada sobre cartelas. Está compuesto por dos cuerpos separados por una faja. Los vanos, enmarcados por molduras, están formados por cuatro unidades en cada planta repartidos regularmente, presentando arcos segmentados que aparecen peraltados en su decoración hasta dar lugar a forma de medio punto rebajada. Están rematados por un guardapolvos con dentículos. Los dos vanos de la parte derecha de la planta baja actuar como portadas y son de mayor altura que el resto. Las rejas son, en planta baja, de antepecho con parte superior en resalto. Los vanos de la planta superior que corresponden a balcones, presentan una barandilla con planos y espirales poco resaltada.
Casa Callejón de los perros. Casa de dos plantas, con cubierta plana de launa, alero de laja, pequeños vanos. Destaca un largo pasadizo bajo la misma, con paredes de mampostería y techo de cañizo en dos niveles. La casa conserva la placa de numeración tradicional. Comunicación histórica de salida de la población en este sector. Es uno de los pocos ejemplos de la construcción compacta tradicional de la alpujarra en el entorno.
Casa de José Valverde. Edificio de dos plantas con cubierta plana. Representativa de la vivienda burguesa de la localidad. Fachada en distintos planos formando rincón y esquina. Presenta resaltes laterales y en la esquina, friso liso y cornisa de teja árabe, bajo el que aparecen motivos decorativos circulares en resalte. Se encuentra dividida en dos cuerpos separados por una cornisa que se prolonga en las repisas de los balcones. La portada, está enmarcada por unas pilastrillas, sobre las que descansa una moldura a forma de entablamento. Presenta rejas simples en planta baja, teniendo las de los balcones de la planta superior dibujos de liras y un gran resalte curvo a media altura. El acceso al interior se realiza mediante zaguán, a un patio sin columnas con un gran cuerpo de luces.
Cepa de la Balsa de la Haza Perea. Vid de gran antigüedad, con grueso tronco retorcido. Junto a la misma, se han plantado unos pocos ejemplares extraídos de la misma, a fin de garantizar su supervivencia. Famosa por haber sido, al parecer, el único ejemplar que sobrevivió a la histórica epidemia de la filoxera, a finales del siglo XIX. Debido a su resistencia natural, se le podan periódicamente sus sarmientos que son empleados para la repoblación de las viñas del entorno.
Ciprés del Molino de Lola. Cipres sempervirens de gran altura y resalte paisajístico. Posiblemente, plantado a principios del siglo XX, al tiempo que se ponía en marcha la central eléctrica ubicada junto al molino. Es uno de los pocos ejemplares de esta antigüedad y porte en la comarca.
Covarrones de la Rambla de los Yesos. Cuevas naturales y parcialmente excavados en la roca salina, antiguamente utilizados para la fabricación de yeso y posteriormente como corraliza y almacén de materiales agrícolas.
Cuevas Peñón de la Reina. Impresionante conjunto de tajos carbonatados con distintas fallas y cuevas de diversa profundidad, con grandes vestíbulos de acceso. Alguna de ellas aparece cerrada por muro de mampostería, a modo de vivienda y corralón. El Peñón de la Reina estuvo habitado desde el Neolítico.
Ermita del Santo Cristo. Presenta planta rectangular, con nave cubierta con bóveda de medio cañón y capilla mayor de planta cuadrada, con arcos ciegos en los laterales y cúpula sobre pechinas. Un tirante de hierro sujeta las paredes de la capilla mayor. Tras el altar se abre el camarín del Cristo, también de planta cuadrada y cúpula. A los pies del lado de la epístola presenta una pequeña habitación con cúpula que hace el oficio de trastero , aunque antes fue la sacristía. Todas estas cúpulas aparecen trasdosadas al exterior y la nave se cubre con un tejado a dos aguas de ladrillo. La fachada está coronada por una sencilla espadaña y la puerta presenta un vano con arco de medio punto. En los extremos de la fachada se localizan contrafuertes, que también se sitúan en los muros laterales. Todo el exterior está encalado y los muros deben ser de mampostería. Según Matarín Guil "son de tierra y piedras".
No se sabe cuando se construyó la ermita, aunque el padre Tapia Garrido la sitúa en el S. XVII sin especificar la fuente documental. Según la tradición, hacia 1780 Blas López encontró un crucifijo en el cerro que domina en pueblo y entre todos los vecinos construyeron una ermita en el lugar denominado Las Tres Cruces, que al poco tiempo se derrumbó. Entonces decidieron construir otra más grande en el lugar donde apareció el Cristo, comprometiéndose a velarlo durante la noche del 13 al 14 de septiembre de cada año, ya que el día 14 es la fecha de celebración de la fiesta en su honor.
Lavadero. Conjunto de lavadero, fuente y balsa. Con estructura cubierta con arquería de medio punto y pérgola. Fuente de siete caños en canal de baja altura. Lavadero corrido con pila de hormigón. Balsa trapezoidal en hormigón.
Iglesia de San Juan Bautista. Iglesia dedicada a San Juan Bautista. Presenta una planta de cruz latina, con los brazos del transepto, la torre y la nave ligeramente salidos del perímetro rectangular del conjunto. En el interior se utiliza la bóveda de medio cañón con fajones que se prolonga, pasada la cornisa, hasta el suelo y las capillas laterales se abren a la nave mediante arcos de medio punto apoyados en gruesos pilares con moldura plana que señala la línea de imposta. Las capillas laterales, cubiertas con bóvedas vaidas, están comunicadas entre sí y con el transepto, mientras que el crucero presenta una cúpula sobre pechinas. Los espacios del interior se traducen en el exterior: el volumen cruciforme se destaca con nitidez respecto a los volúmenes secundarios de las capillas y sacristía. En la fachada principal, la lisa superficie del muro queda enmarcada por dos grandes fajas verticales y se corona con el característico frontón de la arquitectura neoclásica. La fachada presenta un eje central en la que se suceden la portada adintelada de cantería, la cartela con inscripción, un óculo y el frontón . Tras la cabecera y siguiendo este eje central se levanta la torre, con un vano de medio punto en cada lateral del cuerpo de campanas y tejado a cuatro aguas. La fábrica mantiene la tradicional técnica mixta de cajones de mampostería entre rafas y cintas de ladrillo, aunque con la particularidad de que fue enlucida con cal y sobre esta superficie se imitó el mismo sistema constructivo mediante pintura mural.
La nueva iglesia de Alboloduy se levantó en la zona llana del pueblo, en sustitución de la situada en la plaza vieja. Proyectada por el arquitecto académico Domingo Thomas en 1796, se concluyó en 1802, según recoge la lápida conmemorativa. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa neoclásica del antiguo Reino de Granada.
La araucaria. Árbol de gran porte y antigüedad. Cerca del mismo, junto a la fuente-lavadero, aparece otro ejemplar de la misma especie, aunque de bastante menores dimensiones.
Molino de los rodeos. Molino con dos líneas de trabajo y un solo cárcavo embovedado, ubicado a gran profundidad. Este molino fue propiedad de D. Baldomero Cadenas Ibáñez, a quien, en 1.903 se autoriza a la instalación, en el mismo, de una fábrica de energía eléctrica. En 1.909, se amplía la línea para dar luz a Santa Cruz, Alsodux y Alhabia, con lo cual, precisa de más energía, la fábrica es trasladada al paraje Molino Alto, junto al molino de Caniles. En 1.951, este molino es adquirido por Francisco León Ibáñez, realizando importantes obras de mejora y transformación. Es el único molino que subsiste en funcionamiento en la zona.
Peñón del moro. Restos muy escasos de antiguo castillo, enclavado en la cima de un macizo de roca arenisca. Restos de aljibe, de pequeñas dimensiones, con cubierta derruida, conservando restos del arranque de la bóveda, teniendo las paredes sin enfoscar. Existe una cueva natural que atraviesa verticalmente el Peñón y cuya salida se encuentra hoy cegada. También se han encontrado restos del Bronce argárico, romano, siendo los de mayor importancia los correspondientes a la época medieval.
Plátano de la Plaza de San Juan. Árbol de gran porte y grosor de la especie Platanus orientales. Único de su especie de este porte en la población.
Puente camino Peñón del Moro. Puente con potente arco escarzano de aproximadamente 4,5 metros de luz y 1,25 metros de ancho, formado por lajas de esquistos unidas por mortero de cal. Formaba parte, junto con otros de un posible camino medieval, situado al pie del Peñón del Moro.
Torre del reloj. Torre ubicada sobre punto prominente, para ser percibida por la mayor parte de la población. De planta cuadrangular, cornisa con molduras. Plataforma superior rodeada de barandilla de hierro con dibujo, sobre la que se asienta un eje vertical que atraviesa un conjunto de tres campanas superpuestas, de media esfera; el conjunto está coronado por un chapitel metálico, adornado en su base por filigranas y rematado por una bola y veleta de gallo y banderola. El reloj se encuentra ubicado en el lateral sur, bajo el mismo aparece un pequeño balconcillo con barandilla para su mantenimiento. Se construyó en 1.867, siendo la maquinaria del relojero madrileño Canseco. Sus campanadas marcan la vida de la población. Edificio para función específica, de naturaleza exclusivamente civil, sin incorporación a ninguna edificación religiosa.
Torre del Peñón del moro. Alto pilar macizo, construido en mampostería enfoscada. Al pie aparecen cuevas semicegadas, una de ellas cegada por un muro de mampostería.
Conocida como "la chimenea" fue construida para contener los desprendimientos de la cara sur del Peñón del Moro que ya había sepultado a varias personas en años anteriores a finales del siglo XIX, costeándose con una subvención de 100.000 pesetas, concedida por el gobierno de Madrid.